Tus EMOCIONES son altamente IMPRODUCTIVAS

Tus EMOCIONES son altamente IMPRODUCTIVAS

¿Sabías que muchas veces para ser productivos las emociones se convierten en un lastre? ¿Has intentado alguna vez comportarte como un robot para conseguir ser más productivo pero no lo consigues?

En el siguiente artículo voy a dejarte en manos de un experto en neuroproductividad llamado Miquel Nadal.

Miquel es psicólogo, escritor, formador y conferenciante internacional en Neuroproductividad, Neurociencia y Productividad Personal. Actual profesor en la Universidad de Barcelona (España).

Autor de 2 libros: «Cómo emprender en el Desarrollo Personal» y «Cómo ganarte a la gente en LinkedIn».

Para saber más, mira su perfil de LinkedIn.


“La indigestión emocional es una de las causas más poderosas de la baja productividad”

­­¡Qué rabia!

Un cliente agresivo te tumbó tu propuesta más valiosa. Y además lo hizo con descaro, como si no tuviera en cuenta el enorme esfuerzo que le dedicaste. Ese día se fue directamente a la basura, la dispersión se apoderó de ti durante toda la jornada laboral.

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¿Te suena haber vivido una situación parecida?

Cuando nos sentimos desbordados a nivel emocional, lo último que pensamos es en ejecutar tareas. Esta rabia que hemos comentado se suele transformar en pensamientos en bucle sobre la misma situación que acabas de vivir.

La intensidad de tus emociones es tremendamente adictiva para tu cerebro. Y esa adicción tiene un premio en forma de baja productividad, ya que cualquier emoción intensa es un enorme desestabilizador para tu actividad mental.

Déjame explicarme: las emociones no son malignas, para nada. El hecho de experimentarlas y gestionarlas es una de las habilidades de desarrollo personal más potentes que tiene un ser humano.

Otra cosa muy distinta es el vínculo de tus emociones y la productividad. Aquí la relación ya no es tan buena, ya que cuando la intensidad de nuestras emociones es muy alta, entonces el rendimiento cae en picado.

Ahora es cuando viene el gran dilema: ¿tenemos que omitir nuestras emociones a la hora de trabajar? ¿O simplemente esperamos a bajar la intensidad antes de iniciar cualquier tarea?

A continuación, me gustaría darte 3 estrategias sobre cómo gestionar tus emociones a la hora de incrementar tu productividad:

1- Tus emociones son un predictor de tu rendimiento

Imagínate que en este preciso instante no tienes los recursos suficientes para publicar tu primera novela.

No sabes muy bien cómo se hace, y tampoco tienes dinero para pagar a nadie que lo haga por ti.

Si te encuentras en esta situación, seguramente buscarás la manera para lograr ese recurso para finalmente sacar tu libro a la luz. Mientras tanto, tendrás que aceptar que no podrás publicar tu novela ahora mismo, sino que tendrás que esperar un poco más hasta que tengas los recursos necesarios.

Con tus emociones sucede exactamente lo mismo. Si has tenido una mala mañana y se han torcido todos tus planes, ‘deberás’ aceptar que no te encuentras en el mejor momento para ejecutar las tareas que tienes pendientes. Parece fácil, ¿verdad?

Tus emociones son tareas imprevistas que tenemos que realizar. No podemos pretender tener una variabilidad emocional nula, es decir, intentar que ninguna emoción nos influya en el trabajo o en nuestra vida personal.

Es verdad que te puedes obstinar y seguir adelante a pesar de las circunstancias, pero probablemente tu nivel de dispersión será elevado y cometerás errores por encima de lo habitual.

Así que, si deseas incrementar tu productividad emocional, contempla también las emociones como si fueran tareas que no puedes dejar de cumplir. Eso también es productividad.

No es un tipo de tarea cualquiera, sino que seguramente sean las más importantes de tu jornada laboral.

2- Cada emoción tiene su función (aprovéchala)

Si tenemos en cuenta la gran cantidad de emociones que se han identificado, lo cierto es que todavía sorprende ver que seguimos usando todas las emociones de la misma manera.

Cada emoción tiene un momentum distinto, una forma particular de enfocarla a la hora de ser más productivos. No podemos actuar del mismo modo cuando sentimos rabia que cuando sentimos alegría. Cada emoción tiene una forma de trabajar distinta.

Y fíjate que más que la emoción en sí misma, otro factor igual de relevante es la intensidad con la que vives esa emoción.

Vamos a poner 2 ejemplos:

  • Rabia: esta emoción nos secuestra la parte más cognitiva de nuestro cerebro, por lo que es recomendable ejecutar tareas mecánicas y sencillas. Hacer este tipo de tareas fáciles nos ayuda a tener una mayor sensación de logro y ayuda a relativizar la creencia personal que nos generó esa rabia.
  • Ansiedad: es una excelente emoción para simplificar la lista de tareas de todo lo que tenemos que hacer. El hecho de minimizar nuestra carga laboral es una forma de poder enfocarte en menos cosas y no tener la percepción de que estás saturado por la gran cantidad de tareas pendientes.

3- Mejor cancelar tus planes que sucumbir a la intensidad emocional

Vivimos en un entorno en el que a veces parece que nos quiere convertir en robots cero emocionales.

A pesar de que algunas empresas ya lo han intentado, la verdad es que al final nuestras emociones terminan aflorando en el momento menos pensado. Inevitable.

Es cierto que ha sido demostrado en multitud de ocasiones por la ciencia que el autocontrol es el predictor más potente de la variabilidad emocional, pero eso no implica que podamos cortar por completa nuestra forma de sentir y vivir lo que percibimos.

Es preferible cancelar lo que tenías previsto (tareas, reuniones), a tener que pasar un mal rato con una mala gestión emocional.

La procrastinación emocional es una forma de interpretar las emociones en diferido, porque todos tenemos derecho a poder contemplar, analizar y gestionar nuestras emociones con calma y sin tener hacerlo a velocidad de vértigo.

A veces parece que la gestión emocional tiene que realizarse en un mundo híper-acelerado, cuando en realidad esta es otra ‘pseudo-técnica’ para seguir evitando los conflictos emocionales que nos acontecen de forma diaria.

Y en tu caso, ¿cómo gestionas la intensidad emocional que te impide concentrarte en tus tareas? ¿Qué estrategias sueles usara para rebajar esa ansiedad y seguir ejecutando tus proyectos y tareas? Me encantará conocer tu opinión en los comentarios de este post.

¡Muchas gracias por leer hasta aquí!

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