Somatizar emociones

Somatizar emociones: qué es y porqué + [Ejercicio Relajación]

Muchas de las dolencias físicas que tenemos, como mareos, dolores cervicales o lumbares, estreñimiento,… pueden ser consideradas somatizaciones si no se encuentran causas médicas diagnosticadas, son los llamados dolores emocionales. ¿Qué significa esto? Pues que hay personas que tienden a somatizar emociones manifestándose en un síntoma físico.

Vemos en este artículo qué significa esto, de qué factores depende y qué lista de síntomas pueden ser productos de la somatización emocional.

¿Qué significa «somatizar emociones»?

Muchas personas pueden llegar a sentir alguna manifestación física al hilo de su estado emocional. Si están tristes pueden sentir falta de fuerza, mareos, o dolores osteomusculares. También si por otro lado están ansiosas o experimentan un estrés prolongado e intenso puede sufrir estreñimientos, vértigos, rigidez, dolor de estómago,…

Los síntomas son diversos aunque comunes en este tipo de personas.

Es normal en momentos difíciles sentir tensión, problemas de sueño o cambios de humor, pero las personas que tienen esta característica de la personalidad que tiende a expresar físicamente su estado emocional, suelen hacerlo con más facilidad y frecuencia que otras.

A veces no encuentran respuesta a su dolencia, hasta que se percatan que les suele ocurrir cuando se encuentran ante un contexto que desencadena emociones y pensamientos de preocupación.

El ataque de pánico o la ansiedad son respuestas desmesuradas a una situación neutral o ligeramente estresante, pero el resultado es explosivo. Pues la falta de visión, la parálisis y hormigueos en extremidades, son respuestas físicas a un dolor emocional.

Una crisis conversiva sería su máxima expresión.

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¿Porqué algunas personas somatizan emociones más que otras?

El cuerpo y la mente está unidos, tanto que lo que pasa en nuestra mente se da en el cuerpo, y viceversa.

Podemos imaginar una situación peligrosa que, aunque sea ficticia, pueda hacernos sentir miedo. Y también si recibimos caricias, un masaje, o por ejemplo la sensación placentera tras hacer deporte, nuestra mente se relaja, se motiva, y manifiesta sosiego y bienestar.

Es así de simple y así de complejo.

La somatización es la manifestación física de nuestras emociones, de manera que nuestro estado mental, lo que pensamos, sentimos, soñamos,… interfiere en nuestra salud física, de ahí la importancia de la meditación, respiración, y del pensamiento positivo.

La transformación de los problemas psíquicos en síntomas orgánicos o corporales es involuntaria por parte de estas personas ya que somatizar emociones es un rasgo de la personalidad.

No depende de nosotros evitar eso pero si podemos identificarlo a tiempo, entrenar técnicas de control emocional, relajación y reestructuración cognitiva. 

No hace falta que te diga que el contexto en el que vivimos, así como la manera de «tomarnos» las cosas, aumentan y disminuyen los síntomas psicosomáticos.

Estamos bajo presión constante: la pérdida de empleo, el matrimonio, los hijos, los atascos diarios en la autovia, el supermercado,… No nos damos tiempo a nosotros para respirar, relajarnos y disfrutar de un momento de intimidad y autorrealización. Un regalo personal donde nos encontremos con nosotros mismos.

Por ello debes saber que no es un problema mental lo que tienes.

Cuando no sabemos resolver un problema, tendemos a expresarlo físicamente como «buscando una solución a ese conflicto».

Somatizar emociones tiene sus consecuencias

Es frecuente encontrarnos con síntomas difíciles de subsanar cuando el motivo es psicológico y no físico ya que nos cuesta admitir que en realidad es producto de nuestros pensamientos.

La manera con la que abordamos diferentes situaciones y la impotencia de no encontrar solución nos lleva, en muchos casos, a recurrir a medicamentos que empeoran nuestro estado no solo por sus efectos directos si no por sus efectos secundarios.

Una de las drogas más consumidas en España son las pertenecientes a las benzodiacepinas, éstas son: valium, alprazolan, orfidal,… Las consecuencias de tomar estos medicamentos a largo plazo empeoran tu salud además de generar dependecia.

También es frecuente recurrir a analgésicos suaves como el ibuprofeno, el paracetamol o el metamisol. Nada de esto sirve si tu problema es emocional, pero es más fácil que acudir al psicólogo o entrenarte en respiración, meditación y autoconocimiento.

De nuevo queremos la vía rápida en la vida: «me siento mal, me tomo una pastilla, y listo».

¿Cómo dejar de somatizar?

  • Lo que no se verbaliza, se somatiza. El camino más eficaz es expresarlo, contar, escribir o expulsar de alguna manera lo que sientes. Si se lo vas a contar a alguien asegúrate de que no te juzgue, es decir, que no te reproche o te genere más sentimientos negativos.
  • Aprende a conocerte. Ya que es un rasgo de tu personalidad, aprende a vivir con ello, y no me refiero a que estés sufriendo esos síntomas toda tu vida, si no a que des definitivamente el paso a aceptar que suele ocurrirte eso y poner remedio hoy mismo para entrenarte, detectar y afrontar con conocimiento lo que te sucede.
  • Hazte fuerte. Cuida tu entorno, tus hábitos, y tu círculo social. Fabrica una vida resiliente, es decir, tener una vida sana, donde tengas aficiones y amigos con quien compartirla, así como sueños y objetivos de realización, te ayudan a ser resistente cuando tengas momentos difíciles. Las personas que tienden a somatizar emociones deben cuidar especialmente este concepto.
  • Practica la relajación y la respiración. Te puedo asegurar que siempre que estés experimentando en cierto grado un síntoma psicosomático es que estás respirando de manera inadecuada. La respiración es muy importante y para ello debemos aprender a respirar. Una respiración consciente y abdominal, en pocos minutos, reduce el estrés y los pensamientos tóxicos. De igual manera la relajación física efectiva ayuda a disminuir las dolencias (ver más en este artículo).
  • ¿En qué piensas?. Aprende a detectar y evitar pensamientos recurrentes castrofistas o demasiado enfocados en el futuro como: perderé mi empleo, se acabará mi matrimonio,… Son pensamientos sin base sólida de que ocurrirán, de manera que nos vemos inmersos en ese trauma a pesar de que son imaginarios.
  • Ten una actitud positiva. Intenta cambiar tu manera de ver las cosas ya que a pesar de encontrarte en dificultades, siempre existen diferentes formas de abordar un problema. Apuesta por ti y hazlo desde otra perspectiva. Seguramente no sea tan trágico y además, considera el hecho de valorar si tu actitud es lo que realmente mereces.
  • Fortalece tu autoestima. La baja autoestima está en casi todos los problemas en los que nos sentimos impotentes o frustrados, donde nos aborda la incertidumbre del futuro, o las carencias de relaciones sociales. Intenta aprender a mejorar tu autoestima como factor resiliente.

Tratamiento de la somatización de emociones

Como has podido comprobar, el factor psicológico es primordial en esta dolencia. La manera con la que los psicólogos abordamos esto es en terapia recurriendo a la psicoeducación y al tratamiento cognitivo-conductual.

En el primero enseñamos el papel importante de nuestros pensamientos en las emociones, cómo influyen y cómo modificarlos. De esta manera tomamos consciencia de que somos productos de nuestros pensamientos.

En el tratamiento cognitivo-conductual trabajamos el cambio de pensamientos y conducta asociada para modificar hábitos y afrontar el problema con perspectiva.

Bueno, espero haberte ayudado a entender más este concepto y si te sucede o crees que te puede estar sucediendo recuerda que puedes mejorar tu situación con paciencia y conocimientos.

Ejercicio de respiración y relajación consciente

A continuación te dejo un ejercicio que deberías practicar dos o tres veces al día para aprender a respirar de manera consciente.

 

 

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