Consigue tus propósitos de año nuevo

Consigue tus propósitos de año nuevo de una vez por todas

Seguramente no sea el primer año que pasas proponiéndote objetivos y que luego no cumples: que si ir al gimnasio y bajar de peso, conseguir un empleo nuevo, mejorar tu salud y tus hábitos, o hacer ese viaje tan deseado a la china rural. Conseguir los objetivos marcados o deseos para este año puede resultar más un problema que una solución para nuestro bienestar y felicidad, es decir, puede convertirse en algo estresante que complique el éxito de tus propósitos de año nuevo.

En este artículo te doy la solución. Aprenderás qué puede fallar en tu actitud, cómo mejorarla, y qué aspectos debes tener en cuenta si quieres que tus propósitos de año nuevo sean más fáciles de conseguir.

Completa este artículo con:

¿Quién eres y a dónde quieres llegar?

La realidad de los propósitos de año nuevo, aunque te duela

Muchos de los objetivos no los vas a cumplir, lo siento, es y será así.

Posiblemente por un mal planteamiento de tus objetivos, por sucesos inesperados, por cambios en tu motivación,… y por otras mil razones. Para que te hagas una idea, existen infinitas variables entre lo que quieres y lo que conseguirás este año nuevo que comienza. No es ciencia, pero algo está claro, tu actitud aumenta las probabilidades de éxito.

Por ello, aceptar la realidad puede evitar, en un momento inesperado, que te centres en el porqué te ocurrió eso y te distraigas de lo realmente importante. Es decir, si no puedes cambiar lo que te ha sucedido, la mejor manera de seguir siendo productivo es aceptarlo y seguir hacia delante.

A veces nos tomamos el fracaso como algo muy personal sin tener en cuenta que si no lo conseguimos, fue posiblemente por razones ajenas a nuestra voluntad. Aún así:

No pierdas nunca tus objetivos de vista, si intentas buscar razones que expliquen el por qué no lo conseguiste, te perderás y no fijarás tu atención en lo que te has planteado para este año, es decir, en el «cómo consigo lo que quiero», y no en el «por qué no lo conseguí».

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¿Tienes claro qué te motiva?

La motivación es un pilar importante en lo que buscas, pero sólo si sabes dosificarla. Es más, ¿te has planteado qué tipo de motivación es la que tienes?

Lo ideal es que tu motivación oscile entre la motivación intrínseca y la extrínseca y siempre plantéate cómo te gustaría verte a final de año y cuál consideras que es tu éxito personal, el mío está aquí.

Para esto último, te aconsejo que mires el artículo sobre Proyecto de Vida Personal que te he puesto más arriba.

¿Sabías que hay 110 Frases Motivadoras y un método para aplicarlas en tu día a día?

Ganando seguridad en tí [email protected]

El camino será difícil, puedes retrasarte en tus objetivos, pero aceptarlo te librará de las autoexigencias impuestas. Si la motivación es la gasolina de tus proyectos, la seguridad en ti mismo es la garantía del éxito.

Algo que considero de importante valor es la seguridad en tus capacidades y esfuerzos,  demostrándote a ti [email protected] que eres capaz y tienes todo a tu alcance para conseguirlo. De nada sirve que un día estés muy motivado, si al poco tiempo consideras que «no serás capaz de conseguirlo por falta de autoconfianza».

Una buena forma de solucionar este punto es ser consciente de que fuiste una persona fuerte e inteligente en el pasado en momentos difíciles (si no no estarías leyendo esto), y que si no lo conseguiste, al menos tienes la experiencia y el conocimiento de que el método que aplicaste no te sirvió.

Cambiando el lenguaje y las etiquetas de tus propósitos de año nuevo

Los «Me gustaría» contra los «Voy a hacerlo»

A la hora de diseñar propósitos de año nuevo existe una gran importancia en la elección de nuestras palabras. Es vital para conseguir esos objetivos saber si los has etiquetado como «me gustaría conseguirlo» o en cambios los has llamado» quiero y voy a conseguirlo«.

El lenguaje que usamos en nuestro pensamiento interno puede determinar quiénes somos y qué conseguiremos en la vida. Por tanto, es aconsejable evitar los verbos condicionales tales como: me gustaría, debería, tendría,… ya que son grandes enemigos del éxito en tus metas para este año. Usar otro tiempo verbal nos acerca a conseguir nuestros objetivos. Más abajo te explico cómo.

Preparando tu mente hacia el éxito

Hablar en presente cuando nos referimos a nuestras metas u objetivos para este año nos prepara para la acción, para dar el salto, y nos acerca a lo que buscamos.

Ahí hemos depositado lo que creemos que nos hará felices, es decir, es en sí mismo un fin y un medio para conseguirlo, por ello elige bien tus palabras. Pero claro, a veces tenemos miedo de decir «voy a hacer esto o lo otro» ya que esto implica que nos comprometemos con lo que queremos hacer, de esta forma, estamos obligados a realizar ya que la forma en que vemos nuestro potencial y capacidades está en juego.

Alguna vez nos hemos dicho eso y no lo hemos realizado y esto es algo muy común en los propósitos de año nuevo, pero si en otra ocasión los has hecho y no te ha salido bien,…

…plantéate que el problema es del método que elegiste para crearte el hábito y organizarte, no es un problema de tu potencial, la culpa no fue tuya, así que vuelve a diseñar tus propósitos usando un lenguaje enfocado a la acción y evita esas frases hechas que arrastramos en la vida y que hablan de «me gustaría» o «tendría que hacer tal cosa». Usar este lenguaje nos carga de emociones tóxicas.

3 Palabras que garantizan lo que buscas

Sacrificio, compromiso, y perseverancia.

Etiquetar tus sueños, deseos y propósitos para el año nuevo requiere de valor y responsabilidad, ya que inconscientemente nos apegamos e identificamos nuestra autoestima con la consecución y éxito de los mismos.

Es decir, si lo consigo «¡viva yo! Y que guay soy», y si no los consigo «que pena de mi, que ni siquiera soy capaz de cumplir lo que me propongo». Esto puede desencadenar emociones tóxicas, algo que veremos más abajo.

Las excusas son las mentiras del éxito

Cuidado con las razones y motivos que te das cuando no consigues algo en tu día a día. Si lo piensas bien, a lo largo de tu vida has etiquetado tus éxitos y fracasos usando dos métodos: tuve, y no tuve yo la culpa o responsabilidad de algo.

Muchas veces el motivo por el que conseguiste o no tus objetivos no fue por algo externo a ti, es decir, que en realidad tu eres más responsable de lo que crees.

Las excusas son una forma improductiva de protección de nuestro ego. Los psicólogos usamos un término muy útil para esto llamado atribución. Veamos brevemente cómo influye y en qué consiste.

A qué o a quién atribuyes tus éxitos y fracasos

La atribución de mis éxitos y mis fracasos puede resultar algo paradójico, es decir, ¿tengo o no responsabilidad en mis éxitos y fracasos? Lo ideal es que te atribuyas los éxitos  a ti mismo, y los fracaso a causas externas, pero sin perder de vista que tú también tienes parte de responsabilidad y deberías corregir tu actitud si no consigues lo que quieres.

Por ejemplo, hay personas que si consiguen algo bueno y exitoso dicen que ha sido producto de sus esfuerzos, en cambio hay otras que dicen que ha sido producto de la casualidad, de otra persona, o de las circunstancias.

Otro ejemplo de la atribución es el error fundamental de atribución cuya máxima expresión está en el fútbol: si mi equipo gana dices «hemos ganado», si tu equipo pierde dices «han perdido». Nos no atribuimos los fracasos del equipo como propio, en cambio si lo hacemos con los éxitos.

Algo parecido pasa cuando conseguimos o no los propósitos de año nuevo.

Aceptar que tenemos más responsabilidad en nuestros éxitos y fracasos nos dota de la capacidad de dirigir y construir nuestro destino.

Inteligencia emocional para conseguir tus objetivos

¿Sabías que hay Emociones tóxicas que te alejan de tus propósitos de año nuevo?

Año nuevo vida nueva, ¡pero cuidado! Estamos escribiendo quiénes somos en nuestro interior a la hora de plantearnos estos propósitos. Nuestra paz y tranquilidad interior, así como la manera en que gestionamos las emociones, dependen de la manera en que nos valoramos a nosotros mismos.

Los pensamientos generan emociones, y viceversa.

Es decir, si pensamos que el año pasado me marqué algún objetivo que no he podido cumplir, y este año vuelvo a marcármelo como meta personal, pensaré que como no lo hice, este año tampoco lo haré, o al menos existe ese miedo a no hacerlo, por ello esa emoción genera en mí pensamientos del tipo: no lo conseguiré, es difícil, no valgo para hacer eso, no sé cómo hacerlo…

Reconocer esas emociones puede ser importante para tomar conciencia sobre el hecho de que son emociones generadas de pensamientos del futuro y que no tienen porqué ser así. Por ello, el diseño de los propósitos de año nuevo debe reflejar esas emociones a las que estás acostumbrado y que no te aportan nada, es más, te alejan de lo que quieres, y te crean malestar.

¿Me he planteado bien mis objetivos para este año?

Subestimamos cuánto podemos alcanzar en un año, y sobre estimamos cuánto creemos alcanzar en un solo día.

Planear tus objetivos para este año es igual que cocinar.

Me encanta la cocina, y antes de ponerme manos a la obra, comienzo a cocinar el plato en mi cabeza. Visualizo los materiales que me hacen falta, los ingredientes, así como el orden y pasos que voy a dar hasta conseguirlo. Me encanta hacer eso porque todo sale más rápido, además, prepara mi cuerpo y me abre el apetito.

Sé que mientras estoy cociendo las verduras, puedo fregar los platos, de forma que al acabar, todo está listo y preparado. He aprendido un método que me sirve, es eficiente, y consigo lo que me propongo. Aunque cocinar es mucho más sencillo, los pasos son muy parecidos a la hora de diseñar un propósito de año nuevo.

Te explico una fórmula fácil de conseguir tus objetivos para este año que puedes aplicar ya mismo.

Elige tres objetivos que consideras de vital importancia para tu felicidad. Solo tres, que por ejemplo en mi caso son:

  • Aprender un tercer idioma,
  • Retomar el deporte,
  • Ampliar mis relaciones sociales y profesionales.

Una vez elegidos y diseñados los pasos a seguir, ¡comienza hoy mismo! ¡Ya! Mañana no.

Etiquétalos como: «lo voy a hacer», y hazlo.

Afinando tus pasos hacia los deseos de este año

Este apartado lo vas a completar tú respondiendo a las siguientes preguntas.

Tómatelo como un ejercicio y guárdalo para consultarlo a lo largo de este año, así te servirá para orientarte y redirigir tus propósitos para el año nuevo.

    1. ¿Es el momento de hacer eso que te has propuesto?
    1. ¿Qué y cuanto estás dispuesto a sacrificar?
    1. ¿La finalidad que te motiva es externa o interna?
  1. ¿Has diseñado tus objetivos smart?

Conseguir algo requiere obligatoriamente abandonar tu comodidad y tu zona de confort.

Si no estás dispuesto a eso, no te comprometas. Los objetivos deben estar presenta cada día, ya que son pequeños pasos hacia lo que has considerado que te hará feliz.

10 Razones por las que no vas a conseguir tu propósito de año nuevo

La razón por la que no vas a conseguir lo que te propongas este año, se encuentra entre estas 10

Conocer de antemano cuál puede ser la razón por la que no vas a conseguir tus propósitos de año nuevo, puede ayudarte a saber que aspectos debes corregir de tu actitud.

Aquí te dejo las 10 razones más frecuentes que dependen de tu comportamiento y que te alejan de tus objetivos.

  1. No te comprometes lo suficiente con tus propósitos de año nuevo
  2. La motivación que elegiste no es la correcta
  3. No te centras en conseguir los objetivos y te dispersas
  4. Abarcas mucho, y aprietas poco
  5. Estás có[email protected] en el sofá, y no quieres cambiar tus hábitos
  6. Crees que las cosas se consiguen con poco esfuerzo
  7. No das el primer paso y te quedas solo en el planteamiento inicial
  8. Pospones tus esfuerzos y evitas empezar hoy
  9. No te premias cuando te esfuerzas
  10. Crees demasiado en el destino y poco en tus capacidades

Y ahora si.

Estás a un paso de cambiar tu vida, ¿de verdad te vas a quedar [email protected]?

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