Preparar un viaje hace feliz a tu cerebro

Preparar un viaje hace feliz a tu cerebro

No sé ti, pero a mi siempre me encantó perderme en los mapas, libros e investigaciones previas que realizaba antes de una ruta. Ahora tenemos Internet y, a tan solo un clic, podemos obtener información de cualquier lugar del mundo.

Siempre he tenido dentro de mi una fuerza que me impulsa a viajar, explorar y conocer lugares nuevos.

Seguro que hay un blog que hable sobre el lugar al que deseas viajar en tus próximas vacaciones, pero antes de la existencia de esta enorme red digital, teníamos que ir a bibliotecas, librerías especializadas o preguntar a un amigo de un amigo que «al parecer estuvo por allí unos días».

Ahora lo tenemos muy fácil. Desde casa y con tan solo un ordenador, o simplemente con el móvil, podemos recabar mucha información del lugar que deseamos visitar.

Si no lo haces, te estás perdiendo algo grande 😉

Disfrutar del viaje antes de realizarlo puede hacerte muy feliz

Y si, he conocido a personas que no les gusta preparar nada, y acuden directamente a la oficina de turismo del lugar una vez allí sin saber siquiera pedir un mapa en el idioma local.

Todo es respetable, pero,… si eres una de estas últimas, te diría que por una vez hicieras el esfuerzo placentero de viajar sin moverte de casa.

Y es que llenarnos de expectativas antes de disfrutar tan ansiado viaje, es un puro placer, y tu cerebro y las personas que te rodean, te lo agradecerán.

Convierte tus vacaciones en una oportunidad para salir de tu zona de confort.

Ten en cuenta que viajar forma parte de las 9 cosas que te hacen feliz.

La felicidad está en la antesala del placer

Algunos dicen que la felicidad está en la sala de espera, donde las expectativas y el entusiasmo se entremezclan permitiéndonos soñar despiertos. Y creo que pueden tener razón.

Por ejemplo, a pesar de que aún queda un par de meses para el verano aquí en España, preparar las vacaciones como: qué país visitar, fechas y vuelos, así como estudiar algunas de las frases en otro idioma que usaremos para comunicarnos con el tipo ese del mercadillo, hace que nuestro día a día en el trabajo y tras un duro invierno, convierta este tiempo de espera en algo realmente atractivo.

Planificar nuestras vacaciones es una forma inteligente de hacer feliz a tu cerebro

Aunque nadie sabe lo que va a suceder durante el viaje, durante la planificación previa habremos disfrutado, aprendido y conocido con antelación cosas que, allí en el hotel o en la montaña, no podremos hacer con tranquilidad.

Cuando llegamos a una ciudad, pueblo o región montañosa, conocer el entorno por el que nos movemos, nos aportará seguridad, capacidad de resolución, y adaptabilidad.

Sabremos responder ante situaciones imprevistas, y esta sensación nos permitirá relajarnos más y dedicar nuestros esfuerzos a la contemplación y el disfrute.

Y lo mismo ocurre con las personas que nos acompañan. ¿Tienes pareja? Aquí tienes 25 cosas que debes hacer con ella antes de que acabe este año.

Eso si, preparar y conocer el lugar que visitaremos nos dotará de un rol de líder que igual no estás dispuesto o dispuesta a tener.

7 Razones por las que preparar tus vacaciones semanas antes pueden hacerte más feliz

  1. Estimula tu cerebro preparándolo para algo positivo y placentero que está por llegar. Preparar unas vacaciones activa ciertas regiones cerebrales como las pertenecientes a los circuitos neuronales de recompensa.
  2. Te invaden emociones y sensaciones positivas como la euforia, la excitación, y la curiosidad.
  3. Nos invade un estrés positivo que nos aporta energía y vitalidad, a la vez que nos hace sentir jóvenes y entusiasmados.
  4. El poder de las expectativas es un  agente motivador importante y mejora nuestras conductas aproximativas hacia los objetivos marcados.
  5. Planear un viaje o unas vacaciones nos aporta una sensación de control sobre lo bueno que puede ocurrirnos. En una vida de rutinas y estrés, tener el control sobre algo positivo que puede sucedernos, tiene un efecto antidepresivo.
  6. Redirecciona nuestro foco atencional hacia una fuente nueva, exótica y novedosa, que nos aporta conocimientos de un lugar nuevo en lugar de pasar esos días previos en el bucle infinito de nuestra rutina.
  7. Toda la información aprendida las semanas antes al viaje nos motiva a seguir investigando sobre nuevas culturas, pensamientos, paisajes y estilos de vida que bien podemos adoptar en nuestro repertorio habitual. Por ejemplo ocurre esto cuando viajamos a algún país oriental.

Un consejos personal

Obsesionarse con horarios, comida, restaurantes o cualquier otro detalle al milímetro, puede hacer que nos aferremos a las expectativas creadas y nos obsesionemos al ver que las cosas no salen como habíamos planeado.

Esta frustración, es un error frecuente y que representa el apéndice típico del estilo de vida exigente que llevamos a lo largo del año.

Tan importante es la planificación previa, como los síntomas que sufrimos todos a la vuelta de las vacaciones.

Las vacaciones deberían ser un momento en nuestras vidas donde todo podría ocurrir, hay que estar abierto a anécdotas y experiencias nuevas, y no estar juzgando constantemente si todo el trabajo que hemos hecho previamente está saliendo como planeamos.

Durante las vacaciones pueden ocurrir muchos eventos inesperados: el tiempo puede cambiar, puede haber retrasos en los vuelos, el hotel puede estar lleno, o cualquier otra cosa.

La planificación previa es una estructura, unos cimientos, unas guías que no tienen porqué darse 100%. Relájate y disfruta, deja que pasen las cosas a tu alrededor, y hazte con una carpeta o cuaderno pequeño donde guardar todo lo investigado.

Tener un diario de viaje puede ser el objeto más preciado de tus vacaciones. Ojéalo siempre que puedas durante el viaje.

¿Me ayudas a compartirlo?