¿Por qué no sé meditar?

Este artículo es para aquellas personas que han intentado meditar alguna vez y se han llevado la triste sorpresa de que no han conseguido sonreír como un buda. Vamos, que nada tiene que ver lo que han experimentado con lo que cuentan los libros, las películas, o tu vecina del quinto que resulta que va a clases todos lo martes y se lo pasa genial.

¿»Y si he meditado alguna vez y no lo sabía»?

¿Te has quedado mirando a la pared alguna vez mientras tu mente viajaba por una playa desierta donde solo escuchabas las olas? ¿Y a que te sentías relajado y en calma hasta que tu jefe o tu pareja te han despertado diciéndote: «¡Me estás oyendoooo!«?

Bien, puedes decirle que estabas meditando.

Curiosamente, cuando nos ponemos a meditar no conseguimos ni por asomo llegar a esa playa, o si lo hacemos, está hasta arriba de gente con sombrillas y niños correteando a nuestro lado.

¿Qué pasa entonces? ¿Qué es eso de meditar que suena tan bonito y que hace «sonreír» a la gente? ¿Por qué cuando yo lo intento no me sale bien?

Los beneficios de una meditación diaria como el mindfulness, pueden hacerte cambiar tu estilo de vida y mejorar en muchos aspectos, desde el deporte, a tus relaciones diarias como puede ser el trabajo, según explican los científicos.

Dicho esto, vamos al asunto que nos trae.

Por qué no puedo meditar «como todo el mundo»

La mayoría de las personas piensan que meditar es sentir como tu cuerpo flota por la habitación, subir a las estrellas y volar en el cosmos, mover una cuchara con la mente, y todo tipo de cosas parecidas.

Las personas que han leído un poco más, como tú, han intentado «sentarse cómodamente», permitirse unos 20 minutos del día para ver que c*** es eso, han ido al gimnasio de la esquina donde una profe nueva da sus primeros pinitos, o han visto algún vídeo guiado que te explica paso a paso qué debes hacer y qué no.

Cuando incorporé la meditación en mi vida llegaba a sentirme frustrado cuando no conseguía hacer que «mi mente se quedara quieta«. Solo conseguía unos minutos de tranquilidad al principio,… y «vuelta la burra al trigo».

De nuevo esa tormenta de pensamientos me alejaban del estado de concentración que tanto me había costado tener hacía unos minutos.

Seguía todas las indicaciones al pie de la letra: respiración profunda, postura relajada, y visualización de los contenidos guiados. Pero tras unos minutos, mi mente se dispersaba como si fuera un potro en una llanura de hierba fresca. Dando saltos de aquí para allá, primero había un árbol y luego un bosque. No había forma de conseguir que mi mente, pasado unos 5 minutos, se quedara donde yo quería.

Los pensamientos intrusivos (estos de los que te hablo) llegan sigilosos, te asaltan persuasivos, y cuando te quieres dar cuenta, ya estás cazando búfalos en Minnesota, vamos, que tus pensamientos te llevaron a la otra parte del mundo.

Cómo controlar mis pensamientos cuando medito

Los pensamientos que tenemos cuando estamos meditando no se pueden controlar porque simplemente NO HAY QUE CONTROLARLOS.

Así de simple. La meditación consiste precisamente en «dejar ir», observar qué percibimos, y no encadenar unos pensamientos con otros.

Esto, aunque parezca fácil, no lo es. Estamos acostumbrados a pensar, pensar y después de haber pensado, vuelta a pensar. No descansamos ni dormidos.

Por ello, la meditación pretende, mediante ciertos ejercicios (dependiendo del tipo de meditación que estemos realizando), potenciar nuestra atención y concentración para acercarnos a un estado de sosiego y bienestar mental.

Qué le sucede a las personas que practican una meditación diaria

Cuando encontramos esa calma, ciertas zonas de nuestro cerebro dejan de estar tan activas como de costumbre, produciendo en nuestro organismo bienestar y calma interior.

Existen muchos estudios científicos, como por ejemplo los realizados con métodos de resonancia magnética funcional que demuestra lo que ya se venía hablando desde hace siglos.

Como suelo extenderme demasiado cuando me pongo a escribir sobre cosas que me apasionan,  seguiré en otro artículo donde hable de la repercusión que tiene meditar en el mundo emprendedor, así como los efectos y cambios neurológicos que produce una meditación eficaz para una mejor productividad en nuestra vida diaria.

Así que voy a concluir con este magnífico vídeo que explica lo que he hablado antes.

Yo ya sé cuales son mis moscas.

¿Y tú? ¿Sabes ya cuáles son las tuyas?

 

¿Me ayudas a compartirlo?