"Papá, quiero dar la vuelta al mundo en barco"

«Papá, quiero dar la vuelta al mundo en barco»

Cuando Laura Dekker le dijo a su padre que quería dar la vuelta al mundo completamente sola y en un velero, … que cara pondría. Pero aceptó. Si mi hija tiene un sueño, quién soy yo para decirle que no. Y es que es muy común ponerle límites a los sueños de nuestros hijos. Todos hemos sido víctimas de nuestros padres en cierta medida, pero… ¿hasta qué punto debemos apoyar los sueños de los niños?

Laura Dekker, la niña que desafió a los medios, a la educación, y a los sueños

¿Se puede vivir sin sueños?

Soñar no es solo revivir imágenes mientras dormimos. Los sueños hacen que la vida tenga sentido.

En 2012, esta niña de 16 años terminó su viaje tras un año en un barco dando la vuelta al mundo. Imagino que todos los niños (en los que me incluyo) tuvimos sueños descabellados, difíciles de cumplir o simplemente muy lejanos en tiempo y esfuerzos.

Yo creo que tuve muchos sueños aunque recuerdo uno especialmente: ser científico y curar la hepatitis. No me preguntes porqué.

Siempre me gustaron los laboratorios, los microscopios y la naturaleza y, aunque me dediqué a la psicología, realmente era algo que quería estudiar después de estudiar biología (algo que nunca hice por razones que un día contaré).

Pero no. No creo que se pueda vivir sin sueños. Eso si, cuanto mayor nos hacemos, el «saquito de los sueños» se hace más pequeño y nos vamos convirtiendo en mayores. Por ello admiro a esas personas que hasta el día de su muerte se van poniendo retos y más retos.

Como le pasó a Madonna Buder, la mujer de 85 años que un día dijo: ¡Ea!, no tengo nada que hacer, voy a prepararme un ironman.

Lennart Preiss Getty Images
Lennart Preiss / Getty Images

Imagino el caso contrario con esta señora: Nietecito mío (cogiéndole fuerte un moflete), que me voy a Hawai a nadar 4 kilómetros, hacer en bicicleta 180 y correr luego, así como para soltar piernas, una maraton. 

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En mis años de universidad, había una señora de unos 67 años estudiando la carrera de psicología. Y al principio me dije: «¿para qué hace eso con la edad que tiene ya?»

En fin, son de esas cosas que recuerdas como lecciones de vida ya que, pasado unos meses, comencé a verlo claro. La pregunta no es por qué, sino ¿por qué no?

Bastante tenemos ya con los límites que nos pone la sociedad para no crecer ni superarnos cada día, ¿no crees?.

Obstaculizando al pensamiento crítico

La sociedad en general, y los gobiernos en particular, impiden el pensamiento crítico. No es bueno pensar por nosotros mismos ni tener una postura crítica ante una empresa, ciudad, o nuestros propios pensamientos.

«¡Anda, anda! Déjate de historias y sigue caminando. No te salgas del redil, ovejita»

Seguramente, el señor Dekker (el padre de esta joven), se encontró ante un dilema moral difícil de solucionar. Resumiendo: Si le digo a mi hija que si, puede morir. Y si le digo que no, …

Y es que dar la vuelta al mundo en barco no se le ocurre ni al más osado. ¡Vamos!, que la cara de los que ya lo han hecho (expertos marineros y aficionados al océano que chuparon portada de alguna revista deportiva) se les tuvo que quedar la cara peor que a la del padre de esa maiden trip.

Cómo hacer feliz a mi hijo

Si creías que tenía una respuesta para ti en este apartado, … lo siento. No hay ningún libro para ello ni ciencia absoluta que te guíe. Espero que tu hijo no te pregunte nunca si puede dar la vuelta al mundo en barco.

Aunque siempre digo que, «la vida es tan complicada que se resuelve de la forma más sencilla».

Te animo a que escuches lo que tiene que decirte Laura Dekker en este vídeo:

Y es que simplemente morimos cuando dejamos de ser niños, perdemos la ilusión y las ganas de ser osados, caernos y sentir dolor. No creo que sea para tanto.

Sal, la vida está ahí fuera.

Es más, te invito a que esta semana, antes de que acabe, aunque estés leyendo esto un domingo por la noche,… haz algo que siempre has querido hacer, algo nuevo, algo diferente.

Y ahora cuéntame, ¿qué has hecho?

¿Me ayudas a compartirlo?