Dejar de procrastinar_ 6 Estrategias Eficaces

Dejar de procrastinar: 6 Estrategias Eficaces

Vivir constantemente en el deseo de tener o alcanzar algo, y ver como pasan los días y los meses y siempre con la misma excusa de «tengo que ponerme ya con esto«, es cuanto menos cansino y frustrante. La falta de gestión y organización del tiempo mengua nuestra autoestima y nos lleva al fracaso.

¿Quieres dejar de procrastinar y de aplazar tus objetivos? ¿Dispuesto a lograr de una vez por todas con estas estrategias una solución a tus proyectos?

En este artículo vamos a tratar la procrastinación y aplicar estrategias eficaces traídas directamente del curso de productividad.

¡Vamos a ello!

¿Qué significa procrastinar?

Lo primero es lo primero, para no entrar en errores, la definición de procrastinación es importante, pero no te preocupes, es muy sencilla.

¿Debes hacer algo hoy y lo dejas para otro día y así llevas semanas?

Pues ya está, eres del grupo de los que dejan las cosas para otro día. Los que postergan sus metas meses y meses y también se pierden los beneficios de conseguir lo que se han propuesto hacer.

Una de las razones más comunes de procrastinar nuestras tareas es que las vemos desde una perspectiva equivocada, por ello las vemos como díficiles de alcanzar, metas que requieren de mucho sacrificio y esfuerzo, o que no son reales ya que «no disponemos de la energía o aptitudes para conseguirlas».

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Todo esto es falso.

Si analizamos la situación, el 99% de las veces no hay un muro de 5 metros de altura entre nosotros y lo que debemos hacer. Esa muralla está en nuestra cabeza, nuestra manera de abordar el compromiso.

Por ello vamos a ver ahora algunas consejos para comenzar hoy mismo a hacer lo que debes hacer.

>>> Descarga un ejercicio para dejar de procrastinar en pdf

6 Estrategias para dejar la procrastinación y ponerte «manos a la obra»

De lo grande a lo pequeño

Los lunes son especialmente difíciles, aunque si hemos conseguido hacer lo que teníamos que hacer, el miércoles es el peor. No cuesta seguir el ritmo que nos hemos propuesto y no vemos resultados a corto plazo, ¿verdad?

El problema está en que vemos delante nuestra todo el camino que nos queda por recorrer, la cima de la montaña está muy lejos, y el esfuerzo es enorme.

Esto mismo nos pasa cuando nos hemos despertado a las 6h00 de la mañana y comienzan a asaltarnos las excusas, o bien después de un largo día es hora de ponernos con nuestro proyecto y lo dejamos para mañana.

El motivo principal es que vemos nuestro proyecto como algo gigante en lugar de centrarnos en dar un solo paso.

Cuando me ocurre esto lo que hago es decirme a mi mismo: «ok, estoy viéndolo desde una perspectiva «largoplacista», es decir, estoy focalizando mi atención en TODO el proyecto y no es lo que tengo que hacer hoy«.

Si nos centramos en el pequeño trocito de hoy, estaremos aliviando la tensión que supone ver cuanto nos queda por hacer.

No tengo motivación

La motivación está muy relacionada con la sensación de conseguir algo, por ejemplo una recompensa. Ésta puede ser sentirnos realizados o conseguir la aprobación de alguien.

Sea cual sea la razón, la falta de motivación es también una manera errónea de ver nuestra situación.

Fíjate en el siguiente ejemplo:

Si hoy tenemos que estudiar 2 temas de un libro, seguramente nuestra motivación se venga abajo ya que no tenemos fuerzas, nos cuesta concentrarnos y además son temas aburridos.

En cambio, no vamos a decirnos que estudiaremos los dos temas, lo que haremos será decirnos que aprenderemos durante 40 minutos o una hora sobre el asunto en cuestión.

Si te fijas hemos cambiado la palabra estudiar por aprender, y además hemos reducido de 5 o 6 horas de estudio a tan solo unos minutos.

¿A que ahora nos sentimos más motivados?

Los beneficios te esperan

A veces olvidamos que existe una relación causal entre lo que hacemos por nuestros proyectos y la cercanía de alcanzar las metas.

Bien por no tener paciencia o por no tener un feedback que nos indique que estamos avanzando, perdemos la sensación de control sobre lo que hacemos y sus resultados.

Esta incertidumbre se apodera de nuestro determinismo y compromiso con lo que tenemos que hacer y al final terminamos abandonando el proyecto.

Para solucionar esto hay una estrategia que consiste en establecer una relación emocional visualizando en nuestra mente la cercanía del «éxito personal» y nuestros actos por conseguirlo.

Di NO al resto del mundo

Para tratar este asunto de decir NO a invitaciones, obligaciones y compromisos con los demás, debes practicar dos ejercicios: la asertividad, y la autoestima.

No todo el mundo conoce las técnicas de asertividad que te ayudan a mantener al margen distractores y pérdidas de tiempo que provocan las personas que nos rodean: familiares, amigos, compañeros del trabajo,….

Por otra parte, la dificultad de decir NO para no sentirnos culpables es un claro síntoma de que «tenemos que revisar nuestra autoestima«.

Crea hábitos y continuidad

Como bien sabes, a veces tendemos a no hacer lo que debemos ese día porque simplemente no tenemos fuerzas o motivación.

Esto no solo provoca perder el tiempo y aumentar el coste de oportunidad, sino que produce una pérdida del hábito que hayamos creado.

Hay personas que dicen: «yo si me pongo, me pongo, pero hacer tan solo unos minutos de algo, para eso lo dejo para mañana«. Esto es un error ya que el trabajo que nos ha costado organizarnos y crear un hábito se pierde de manera fulminante.

Debemos centrarnos en esas tareas porque así lo hemos decidido y es el momento del día para hacerlo, tengamos fuerzas o no, motivación o no, el hábito es el aceite del motor de un coche.

Gestiona tu tiempo

En el curso de productividad tratamos la técnica de GTD (getting things done) y ésta nos dice que «aquellas tareas imprevistas que nos lleguen al inbox y precisen de 2 minutos o menos para su realización, la hagamos cuanto antes mejor«.

El inbox es la entrada de tareas, obligaciones, deberes,… que tenemos para ese día o semana.

Otra técnica que nos ayuda a ser eficientes en un día con poca energía es la técnica pomodoro.

Consiste en dividir la mañana o la tarde en bloques de tiempo (timeblocking) de 25 minutos, dejando 5 minutos de descanso entre bloques.

Esto facilita centrar toda nuestra energía en una tarea durante 25 minutos, algo que resulta bastante interesante ya que evitamos distraernos y acabamos antes con lo que tenemos que hacer.

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