¿Debo contar todo al psicólogo?

¿Debo contar todo al psicólogo?

Es evidente que no siempre estamos orgullosos de lo que hacemos.

Sin embargo el requisito de la «transparencia» ha llegado a ser tan fuerte a la hora de establecer una relación con un psicólogo que resulta muy importante para nuestro desarrollo terapéutico.

En nuestras relaciones, con amigos, familia y pareja, intentamos decir siempre la verdad y contarlo todo.

Esta es la regla de nuestro tiempo aunque sea un poco «totalitaria».

Hasta el punto que uno se pregunta si todos decimos casi todo acerca de todo, sea por medio de conversaciones reales y virtuales, y nos preguntamos ¿por qué? ¿Por qué «contar todo»?

Desinhibirse y abrirse a todo el mundo parece ser una forma de paliar emociones reprimidas como nos decía Freud: «Di todo lo que pasa por su mente sin omitir nada de lo que, por cualquier razón, parezca desagradable«.

Y por eso, agregó luego: «Usted va a entender mas tarde por qué«.

Liberarse es la mejor opción

La regla fundamental de la» libre asociación «promueve la recuperación del paciente, mientras que frustrar la entrega, dice el psicoanalista Christiane Lacôte-Destribats.

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Y es que cuando se trata de ir al psicólogo, todos debemos tener pendientes que cuanto más y mejor nos expresemos y comuniquemos, tanto mejor será la eficacia de nuestra terapia.

Claro es, que no siempre es fácil contar todo, por vergüenza, orgullo, ego, y sobre todo por miedo a ser juzgado.

Por ello yo creo que si, que deberías contar todo a un psicólogo. Vaya o no a entenderte, lo primero es que decir y compartir tus miedos disminuye sus efectos paralizantes.

Las barreras están en tu cabeza

Ya sea la vergüenza o el preocuparnos por lo que pensará «esa persona extraña» que tienes delante, quedarte con información, por muy fea o vergonzosa que pueda resultar, impedirá que el psicólogo o la psicóloga hagan su trabajo adecuadamente.

Es más, me he encontrado con casos en los que después de un mes o dos, terminan abriéndose contando algo que es clave para la trayectoria de la terapia.

Ocultar información es común en parejas. La infidelidad está mal vista en la sociedad y contarlo al terapeuta estará exponiéndonos a que éste nos juzgue como mala persona, por ejemplo.

También es frecuente no contar si hemos sufrido mal trato, o hemos tenido pensamientos agresivos en los que creíamos poder hacer daño a alguien.

El deseo sexual «inapropiado», parafilias, o comportamientos poco o nada aceptados por la sociedad suelen ser difíciles de contar ya que nos sentimos vulnerables y juzgados.

Pero no es el objetivo del psicólogo juzgar ni opinar, ni siquiera aconsejar nada. Intentamos trazar un camino entre el malestar y el bienestar que se desea conseguir.

Así que, si te encuentras en una situación similar, confía y aprovecha la sesión contando todo cuanto te sucede.

¿Me ayudas a compartirlo?