Alimentos Neurosaludables

Alimentos Neurosaludables o Brainfood. Cómo alimentar y cuidar tu mente

Aunque no te lo creas, la mayoría de la energía que gastamos a lo largo del día la consume nuestro cerebro. Puedes hacer ejercicios físicos intensos, machacarte en el gimnasio, o trabajar todo el día sin descanso, pero tu cerebro se sigue llevando la palma a la hora de quemar calorías.

Tanto para el estado de ánimo como para la memoria o concentración, es crucial conocer la importancia de los alimentos neurosaludables en nuestra manera de pensar y actuar.

En relación a su tamaño, el cerebro es una máquina de consumir nutrientes. Para que te hagas una idea, el cerebro supone el 2% de nuestro peso corporal y es capaz de consumir el 20% de la energía total que consumes a lo largo del día. Y eso sin contar cuando estamos [email protected] o [email protected] por algún acontecimiento en nuestras vidas, en ese caso, sería mucho más.

En el siguiente artículo aprenderás la importancia de ingerir alimentos neurosaludables, cómo cuidar tu mente y qué elementos nutritivos debes tener en cuenta para el correcto funcionamiento de tu mente.

Alimentos Neurosaludables o Brainfood

¿Qué consume nuestro cerebro y por qué necesita tanta energía?

Nuestro órgano principal se alimenta solo de dos cosas: glucosa y oxígeno.

Aunque la estructura, conexiones y tejidos están creados a partir de otros elementos indispensables para un funcionamiento correcto del mismo. Por ello, no debes alimentarlo solo con golosinas y ejercicio, sino que además debes cuidar muy bien lo que comes para disponer de un cerebro sano y activo durante toda tu vida.

El cerebro, o mejor aún, el sistema nervioso central, regula casi todas las funciones de nuestro organismo, es el centro de coordinación y acción de la actividad y conducta y regula nuestro estado de ánimo, concentración y emociones. Pero no le prestamos demasiada atención.

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Los alimentos influyen en nuestra manera de pensar, algo que  nos viene contando la filosofía taoísta desde hace 5.000 años.

Nuestro cerebro está constantemente procesando información tanto del exterior como del interior de nuestro organismos. Hasta soñando está funcionando dándonos sueños y también pesadillas. Nunca deja de funcionar y consumir energía.

Saber qué le damos de comer a nuestro cerebro puede hacernos llevar una vida plena y activa, dotarnos de motivación y concentración en nuestros proyectos y mejorar las relaciones con los demás.

No solo se trata de cuidar nuestros pensamientos y emociones mediante la meditación por ejemplo, sino también de mantener unas funciones cognitivas adecuadas aportándole nutrientes esenciales para su desarrollo, función y adaptabilidad.

Pero, ¿cuáles son los alimentos neurosaludables que necesita mi cerebro?

Cómo alimentar y cuidar tu mente

Los expertos aconsejan consumir productos variados y ricos en vitaminas y minerales, y evitar, en la medida de lo posible sustancias tóxicas (ver más abajo) como los derivados del aluminio, plomo, o plásticos en general. Curiosamente, una intoxicación prolongada de aluminio se ha relacionado con padecer la enfermedad de alzheimer en un futuro.

Pero existen ciertos alimentos que pueden cambiar nuestra forma de pensar y actuar. Hay alimentos que pueden potenciar tu memoria, cambiar tu estado de ánimo o mejorar tu motivación diaria. Estos son los llamados Brainfood, alimentos funcionales o también conocidos como alimentos neurosaludables.

Algunos estudios dejan en el aire la relación causa-efecto entre estas variables de difícil demostración científica, aunque los realizados con el omega-3 nos acerca satisfactoriamente a pensar que, en este caso, mejora tras dos o tres semanas nuestro estado de ánimo.

Incluso se están realizando estudios para saber hasta donde puede llegar un consumo prolongado de ciertos nutrientes en la modificación cognitiva o estructural de nuestro cerebro.

La manera en que podemos potenciar pensamientos positivos van desde el control y gestión de las ideas negativas, hasta la alimentación saludable y el ejercicio físico.

Cuidado con los Tóxicos que afectan a nuestro cerebro

Nadie, por norma general, va a consumir aluminio ni plásticos de manera natural, pero muchos de los alimentos que consumimos vienen envueltos o han estado en contacto con ciertos productos tóxicos que tras un consumo prolongado y por supuesto en cantidades elevadas, afecta en nuestro desarrollo cerebral.

Por ejemplo, para que te hagas una idea, se ha demostrado que mujeres embarazadas, tras consumir sustancia contaminadas con bifenoles BPA (sustancias tóxicas del plástico), sus hijos se desarrollan con problemas endocrinos que se manifiestan en una disminución de la testosterona y pueden tener problemas, en niños varones, en el desarrollo de su pene haciéndolos más pequeños de lo normal.

Todos los profesionales de la salud, neurólogos y médicos, comparten las mismas pautas de alimentación neurosaludable generales. Alimentos ricos en minerales, grasas y aceites esenciales, beber abundante agua, y recurrir a vitaminas y antioxidantes, evitando el contacto con sustancias tóxicas en la medida de lo posible.

Los controles de calidad alimenticia en Europa puede presumir por su calidad y exigencia, pero no está de más saber que aquello que consumimos puede afectar a nuestro cerebro y nuestra manera de pensar.

Beneficios de los Alimentos Neurosaludables

¿Es posible rejuvenecer tu cerebro tomando alimentos neurosaludables o funcionales? La respuesta es si.

Aunque nuestro cerebro consuma dos sustancias principalmente para su funcionamiento, la estructura y tejidos depende de otros nutrientes. Aquí entra en juego la reestructuración, reconstrucción y regeneración por determinados nutrientes que veremos a continuación.

Minerales y vitaminas

El crecimiento es tarea de las vitaminas y minerales que encontramos en frutas, frutos secos, semillas, e incluso en la carne roja. El calcio, por ejemplo, es importante para nuestros huesos como para la comunicación e impulso neuronal. Entre otras funciones, está la de reparar y proteger el tejido neuronal de sustancias extrañas que puedan afectar al sistema nervioso central.

Hidratación

Para poder eliminar toxinas o deshechos productos del metabolismo, es necesario estar bien hidratados. ¿Sabías que la resaca es producto de una deshidratación de las meninges? El alcohol disminuye la presencia de agua en estos tejidos provocando la inflamación y dolor que tenemos en la resaca.

Grasas

Dentro de las grasas que consumimos a diario, existen grasas buenas y otras no tan buenas. Lo ideal es no consumir grasas trans o saturadas ya que afectan al funcionamiento normal del cerebro obstruyendo, por ejemplo, el flujo sanguíneo a través de capilares muy finos e impidiendo la llegada de nutrientes a determinadas zonas del cerebro. Esto produce a la larga una hipofuncionalidad de ciertas regiones cerebrales y  la anulación del funcionamiento normal d esas neuronas.

Glucosa

La glucosa o azucares son considerados la gasolina en nuestras funciones cognitivas. Aportan energía y hacen que nuestras neuronas estén a pleno rendimiento. Es el músculo que más energía consume de todo nuestro organismo. Precisamente, cuando a este le falta la energía básica, comienza a darnos señales de debilidad, mareos, e incluso cambios de humor.

Para que nuestro cerebro no se vea afectado, al igual que nuestro páncreas, lo aconsejable sería consumir azucares no refinados, ya que evitan que lleguen al torrente sanguíneo de forma masiva. En su lugar, lo ideal es consumir azucares que encontramos en productos integrales, que al tener una absorción más lenta, evita la secreción súbita de insulina en el torrente sanguíneo.

Aminoácidos

Los aminoácidos y proteínas forman parte del andamiaje de las neuronas. Sin una buena estructura, el cerebro no podría llevar a cabo un funcionamiento correcto, se vería afectado por malas conexiones y la información no iría de unas regiones a otras con eficacia. Habría problemas de flujo de información.

Cómo crear hábitos para los alimentos neurosaludables

A continuación voy a explicarte algunos hábitos que pueden ayudarte a mejorar tu alimentación neurosaludable.

  1. Aunque parezca una tontería, cada día estamos expuestos a situaciones estresantes que evitan que seamos conscientes de muchos de nuestros comportamientos diarios, como por ejemplo algo tan sencillo como ducharnos, caminar, mirar las nubes o simplemente comer. Algo tan natural pasa desapercibido en nuestro día a día. Un ejercicio que se aplica en mindfulness la de saborear un caramelo plenamente consciente, y observar las sensaciones que tenemos mientras hacemos eso.
  2. A la hora de comer es importante tomar consciencia justo antes de empezar a ingerir que tenemos que desconectar de todo aquello que nos preocupa o estresa para no hacerlo de manera apresurada, si no más bien disfrutando el sabor, la textura, y los olores del plato que estamos a punto de comer. Lo ideal sería evitar distractores como la televisión, favorecer un ambiente calmado y relajado y evitar también discusiones o comenzar un tema con la otra persona que puede llevarnos a algún conflicto.
  3. El ambiente, como bien sabes, tiene una repercusión sobre nuestro estado de ánimo, por ello sería recomendable disponer de un comedor acogedor, lejos del ruido o posibles molestias, con buena temperatura, colores cálidos, sillas cómodas, .. cualquier cosa que incite al disfrute y al placer. Puede parecer algo banal, pero si te has fijado en algunos restaurantes, la elección de platos con determinados colores, manteles etcétera.. favorece un ambiente tranquilo y sosegado para convertir la comida en algo casi sagrado.
  4. Por supuesto habría que evitar el uso de móviles o celulares, masticar lentamente, no abusar de bebidas excitantes, beber unos dos litros diarios de agua, y comenzar el día con hidratos y frutas para terminar con alimentos ricos en proteínas.

Conclusión

Los alimentos neurosaludables juegan un papel cada vez más importante en la manera en que estos afectan en nuestra forma de pensar y sentir. No hace falta recurrir a excepciones como pastillas u otras medidas, cualquier supermercado o tienda habitual dispone de alimentos funcionales a los que podemos darle un uso vital para nuestro cerebro.

Crear y cambiar ciertos hábitos puede hacernos cambiar también nuestra manera de pensar. La salud del cerebro es más importante si cabe que la imagen externa que queramos dar a los demás.

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