13 Actitudes positivas que la gente altamente feliz aplica en su día a día

«¿Qué reglas, actitudes, hábitos y pensamientos, tengo tener en mi vida para que todo me vaya mejor?» Aunque no lo creas, no es una pregunta muy común. La mayoría de las personas mantienen sus creencias y manera de comportarse sin observar qué es lo que les aportan esos esquemas mentales que adquirieron a lo largo de sus vidas. Y es que, cambiar para obtener una actitud positiva ante la vida comienza por darse cuenta de que algo no va bien y que tú eres el responsable. Pero conseguir eso no es fácil.

Eso si. Las personas que han llegado hasta ahí, se encuentran, sin saberlo, al 50% de alcanzar sus objetivos. Ya llevan la mitad del camino hecho ya que, darse cuenta y aceptar que deben cambiar, ya es un cambio que ha comenzado en su interior. Están a mitad de camino.

Identificarte con lo que piensas puede ser un «error»

Cuando llegamos a comprender de verdad que los pensamientos con los que acostumbramos a identificarnos generan emociones capaces de hacernos felices o tristes, valientes o cobardes, comenzamos a entender el poder que las creencias y esquemas que hemos aprendido condicionan de alguna forma nuestro futuro y también nuestro destino.

Cambiar mi actitud para ser feliz es posible. Yo soy el máximo responsable, solo tengo que aprender cómo hacerlo.

Imagínate por un momento que ignoras ese «ego» que te impide cambiar y reconocer tus errores y decides cambiar tu forma de pensar sobre las cosas, la vida, y sobre ti mismo.

Te haré otra pregunta, ¿por qué no todo el mundo se enfada cuando otro coche hace una mala maniobra mientras vamos en carretera conduciendo? Si eres de esas personas que se hacen estas preguntas sabrás que el motivo es porque no todo el mundo interpreta lo ocurrido de la misma manera.

Entonces, ¿cómo cambio esa manera de pensar para mejorar mi vida y mi felicidad?

Seguramente, tanto tú como las personas que iban dentro del vehículo, sintieron malestar, angustia, y desasosiego. Por ello, vamos a ir un paso más allá con la siguiente pregunta, ¿cuantas veces te sirvió enfadarte mientras ibas al volante? ¿Conseguiste que esa persona no lo hiciera más? ¿Acabaste con la injusticia mundial? 😉

¡PRIMERA CONSULTA PSICOLÓGICA GRATIS! - SABER MÁS AQUÍ. ¿HABLAMOS?

13 Actitudes Positivas que la gente feliz aplica en su día a día

Esforzarnos por mejorar nuestra actitud para ser más felices y plenos, no es tan simple como controlar mi ira mientras voy al volante, como en el ejemplo anterior, pero nos sirve para hacernos una idea de que, con pequeños cambios en nuestro repertorio conductual habitual, podemos obtener grandes logros.

A continuación te voy a mostrar 13 hábitos o actitudes positivas que la gente feliz aplica en su vida.

>>> Ver también: 9 Cosas que debes saber par tener una VIDA FELIZ

Es un artículo que deberías guardar para practicar ya que, te prometo, que si consigues trabajar algún punto durante unos días, comenzarás un cambio en tu interior que no esperabas encontrar.

¿Comenzamos?

  1. Céntrate más en ti que en los demás. Este punto es uno de los más importantes que veremos en este artículo ya que no imaginas la cantidad de energía que perdemos preocupándonos constantemente por lo que piensan o puede sucederle a los demás. A veces lo hacemos por personas que ni siquiera son importantes para nosotros. Y es que, pensar en uno mismo es un deber y un derecho, tanto para nuestra felicidad como para la de los demás. NO ES EGOÍSMO, eso es otra cosa diferente, y olvida sentirte culpable, si es así, mira este artículo sobre autoestima.
  2. Ten una actitud positiva e integradora hacia los demás. Pensar en uno mismo debería estar por encima de pensar en los demás, en cambio, no debemos dejar de lado el hecho de que con nuestra actitud y valores podemos ayudar a muchas personas a lo largo del camino que es la vida. Un pequeño gesto diario que ayude a alguien importante o no para ti, es gratificante además de aportar bondad y felicidad a otras personas. Tanto si crees en el karma como si no, te animo a que cada día hagas algo bueno por alguien. Es bonito creer que estamos aportando algo en este mundo.
  3. Tu eres el responsable. Asumir que tenemos el control y la responsabilidad, tanto de nuestra felicidad como de nuestros éxitos y fracasos, nos permite aceptar que cada acción que tomemos tiene unas consecuencias. Tanto si te entristecen tus fracasos como si te alegras por tus éxitos, tuviste mucho que ver en ellos. Ahora debes seguir siendo responsable y centrarte en los éxitos que tuviste, no sentarte a rumiar lo que no pudiste conseguir en la vida. Las personas que tienen una felicidad sana asumen estas responsabilidades con una actitud positiva, asumiendo el control de su vida, e ignorando lo que otros puedan pensar de él.
  4. Un error es una nueva oportunidad de aprender. Cuando ponemos mucho sacrificio y esfuerzo en un proyecto (desde montar una empresa hasta dejar de lado el consumo de alguna droga), surgen emociones muy diversas entre las que se encuentra la frustración. Antes de que te precipites, tanto identificar éstas emociones como aceptar que forman parte de la vida de todo el mundo, es una manera de impedir en cierta medida que te arrastren a la desesperanza de que no puedes hacer nada para cambiar tu vida. No hace falta llegar a pensar eso para saber que, de la misma manera que en el pasado sí conseguiste cosas buenas, ahora, también podrás hacerlo. Valora el método que estás aplicando y si no funciona, busca otro. Hay mil formas de hacerlo. Concédete el derecho a equivocarte y ten compasión de ti mismo y de los demás.
  5. Para avanzar en la realidad, también debes hacerlo interiormente. Nadie nunca ha conseguido el éxito si no ha cambiado de alguna forma en su interior. Ningún famoso, rico o científico ha conseguido lo que tiene si no decidió un día cambiar algún aspecto de su comportamiento. Y es que para conseguir mejorar, debemos ser flexibles en nuestra manera de pensar y actuar. No te aferres a reglas estrictas, se tolerante y acepta el cambio.
  6. La incertidumbre por el futuro. Todos nos hacemos preguntas sobre el futuro y cuando lo hacemos, terminamos respirando más rápidos, nos ponemos nerviosos, nos oprime el pecho, y la motivación y la fuerza que teníamos comienzan a desaparecer. Acepta que no podemos controlar el futuro ya que es incierto y, en realidad, no existe. La mayoría de las preocupaciones que tuviste en el pasado no ocurrieron, ¿por qué van a ocurrir las que tienes ahora en tu cabeza?
  7. Recupera ese proyecto que dejaste de lado. Las personas altamente felices se comprometen con un proyecto creativo donde encuentran un estado de experiencia óptima o flow que les aporta libertad y placer al mismo tiempo. ¿Te gusta dibujar y ya no lo haces? ¿Siempre te quedó pendiente aprender a tocar el piano? Tener un proyecto con el que nos hemos comprometido y nos aporta bienestar, es una manera de sentir que también tenemos el control de las cosas buenas que nos suceden.
  8. No olvides tu pensamiento racional. Yo me considero una persona emocional y sensible, pero a veces saco mi parte más racional y lógica que me centra en mis objetivos ignorando ese laberinto emocional que puede confundirnos y estancarnos en la pasividad. La gente feliz y con actitud positiva, consiguen discernir esta fase donde tienen que decidir con la cabeza y no con el corazón. Practica hoy mismo, tomar una decisión que te lleve a algún premio usando solamente tu cabeza, tu raciocinio, y si te vienen pensamientos emocionales a la mente, ignóralos.
  9. Autoaceptación incondicional. Las personas con buena salud mental alcanzan un estado de aceptación sobre sí mismos evitando hacer valoraciones y juicios sobre lo que consiguieron o no a lo largo de su vida. La mejor manera, aunque también la más difícil, es aceptarte tal como eres de manera incondicional, es decir, hacerlo sin pensar en que con ello obtendrás algo (por ejemplo, me sentiré mejor, es lo que me han dicho que haga, quiero hacerlo porque me lo merezco,…). Aceptarse uno mismo evitando clasificarte en bueno o malo, éxito o fracaso, arriba o abajo.
  10. La aventura y el riesgo te mantienen vivo. Esta parte me encanta. Ya desde pequeño me escapaba de casa y me iba al campo solo, y me daba igual si llovía o hacía calor. Los domingos a las 7h de la mañana dejaba una nota en el salón para mis padres y, disfrazado de camuflaje y con unos prismáticos, me iba al campo a ver aves y perderme en el silencio de la naturaleza. Antes no había móviles, así que mis padres a la vuelta, siempre se enfadaban. Pero ese hecho me hacía sentir libre y capaz de conseguir lo que me propusiera. Así que, lánzate a la vida y no le pidas permiso.
  11. En el presente está el placer. Tanto si vas a beber agua, como si estás haciendo el amor, poner tu atención en el momento presente es una practica habitual de las personas felices y sanas. Por ello, te animo a que practiques mindfulness y descubras los beneficios que tiene para tu salud. En mi estilo de vida actual, suelo incorporar y darme el placer de meditar en la naturaleza habitualmente. Este «entrenamiento en atención plena«, me ayuda a alejarme de la incertidumbre del futuro y manejar la ansiedad con mayor soltura. Úsalo para ganar confianza en ti mismo.
  12. Ponte objetivos claros y olvídate de cambiar el mundo. Aunque pueda parecerte cruel (y lo es), cambiar el mundo no está en tu mano. Lo siento, ni tú ni yo podemos cambiarlo. La injusticia mundial, los desastres ecológicos y las guerras, están muy lejos de tu mano, no puedes hacer nada. Solo unos pequeños gestos en tu estilo de vida pueden. Por ello, limitarnos a lo que está a nuestro alcance, así como aprender a definir nuestros objetivos más cercanos, es una manera de cuidar nuestra salud mental y la de las personas cercanas. Olvida las utopías o sueños pocos realistas.
  13. Quién está ahora mismo triste o alegre, eres tú, nadie más. Las emociones son tuyas, es decir, si estás enfadado o enfadada, eres tú la única persona responsable de ello y la única capaz de cambiar esa emoción. Si aceptas esto, dejarás de depositar la culpa en los demás de esa emoción que te desagrada. Es muy común entre las personas machistas, narcisistas, y arrogantes, culpar a la otra persona de su estado emocional. De manera que suelen decir, por ejemplo: «estoy enfadado por tu culpa, tú me has hecho sentirme así».

¿Te gustó el artículo?

¿Me ayudas a compartirlo?